Helmut Canales – Goldepenal.com. Bayern Munich y París Saint Germain disputan el domingo la final de la UEFA Champions League. La gran interrogante de este fin de semana es quien sumará la orejona 2019 – 2020 a las vitrinas de su club ¿Serán los bávaros los campeones por sexta vez en su historia, con un segundo triplete en sus anales  y así culminarán la  campaña más impresionante estadísticamente realizada por un onceno en el fútbol de más alto nivel o los parisinos al fin conquistarán el viejo continente, le podrán poner la cereza al pastel a un proyecto que inició en 2011 con el deseo de formar parte de la aristocracia del balompié mundial?

 

El equipo más emblemático de Alemania arribará al Estadio Da Luz del Benfica como el gran favorito para ser campeón por muchas razones las cuales son: 10 triunfos en la misma cantidad de partidos disputados en la edición actual de la competición reina a nivel de clubes, incluyendo goleadas propinas a Tottenham, Chelsea y una indeleble de 8 a 2 al Barcelona en cuartos de final.

 

El conjunto dirigido por Hansi Flick sólo ha sufrido dos descalabros con él, la última vez que perdieron fue el 7 de diciembre del 2019 y han ganado todos sus compromisos disputados en 2020.

 

No obstante, es injusto o mezquino valorar al Bayern Munich sólo por sus números, sus cifras son gracias a la presión alta que le aplican a los rivales, los terminan ahogando tanto a los mediocampo o en la zaga defensiva. Si bien el equipo se basa en ostentar el balón el mayor tiempo posible.

 

A su desempeño también le agregan ingredientes como las transiciones rápidas al atacar, ya sea por el desplazamiento vertiginoso por las bandas, los pases a uno o dos toques, capitalizan las jugadas de pelota detenida e incluso  emplean los disparos de fuera del área como una herramienta para destruir los candados férreos de los adversarios.

 

El funcionamiento colectivo es el rasgo más fuerte que se puede apreciar en el equipo capitaneado por Manuel Neuer, sin embargo, ese engranaje de piezas es una compilación realizada por las individualidades que inicia con las atajadas, saques de portería con las manos que son como pases hacia el campo contrario, buen juego de pies de su confiable arquero, que probablemente es el mejor  y más completo portero de este siglo.

 

Luego por las bandas el joven canadiense de 19 años Alphonso Davies, un extremo convertido en lateral izquierdo, se ha erigido como el mejor del mundo en su posición, sus carencias defensivas las compensa con su velocidad.

 

En el carril derecho Benjamín Pavard es un lateral que no se le valora como en realidad merece. Es muy solvente tanto en ataque como en defensa. Si el francés es titular el domingo sería lo mejor para el Bayern por qué Kimmich volvería al centro del campo, la posición donde mejor luce, pero si el autor del gol de volea ante Argentina en el Mundial de Rusia no es parte del onceno inicial, el alemán es una opción para nada despreciable en vez del otrora jugador del Stuttgart.

 

Por unas de las bandas Serge Gnabry ha demostrado que es un futbolista de clase mundial, le pega con las dos piernas, es desequilibrante con su dribling o con su velocidad. En el actual curso de Champions colecciona 9 anotaciones en la misma cantidad de partidos. Ha demostrado que no fue un brillo fugaz el rendimiento que graficó en las olimpiadas de Río 2016 , al ser nombrado como el mejor futbolista del torneo, encima de Neymar.

 

En el otro extremo del ataque teutón se alternaran Iván Perisic y Kingsley Coman. El croata es un jugador que rinde más de lo que aparenta, su préstamo desde el Inter de Milán ha sido un éxito. 

 

El balcánico a pesar de ser de bajo perfil ha demostrado que es un futbolista que se crece en los partidos apremiantes, lo hizo en la Copa del Mundo  hace dos años, al anotar en semifinales ante Inglaterra, en la final ante Francia y pusó arriba a su escuadra ante el Barcelona hace una semana con disparo cruzado ante Ter Stegen, también colaboró en el primer gol de Muller que se gestó de un centro proveniente de sus zapatos.

 

Por su parte el galo que emergió de la cantera de su rival en la final, el PSG, es un atacante que marca diferencias con su velocidad y dribling. A pesar de no estar en plenitud de condiciones por estar convaleciente de una lesión, que lo marginó de la titularidad en el Bayern en territorio portugués,  siempre es una tecla capaz de generar un revulsivo a favor de su club en cualquier encuentro.

 

La delantera de los germanos es conformada por Robert Lewandowski y Thomas Muller. El polaco se encuentra en la cúspide de su carrera y no es por anotar 15 goles hasta el momento en Copa de Europa.

 

Su evolución la ha plasmado al dejar de ser el delantero que vivía clavado en el área rival, ahora se mueve por los costados, baja al medio campo a solicitar que le pasen el balón, su capacidad para asistir a sus compañeros ha aumentado como se pudo comprobar en el encuentro ante el Chelsea en Londres o en el tanto que inauguró el marcador ante los blaugranas en una combinación de pases de primera con Muller.

 

Mientras tanto, Thomas Muller es el jugador más importante de los alemanes, ya sea con sus goles o asistencias y especialmente con su trabajo táctico, en ese segmento es el mejor del mundo desde que saltó al estrellato en 2010. Con los movimientos que realiza en el engramado que no se ven reflejados en las estadísticas es su virtud más sobresaliente como: arrastrar marca para producirle espacio a sus compañeros que es concebido por su lectura de juego, como lo hizo en el primer gol de Gnabry ante el Lyon con sus movimientos de adentro hacia afuera, confundió a Marcal y a Marcelo que se vieron desconcertados con su desplazamiento. Este curso se ha convertido en una redención para él.

 

El punto débil del Bayern Munich está en la defensa que evidentemente es el segmento  vulnerable de ellos a pesar de contar con el buen rendimiento de David Alaba. Esa carencia la suplen con su capacidad de ofender y su mentalidad de soportar los suplicios en la retaguardia en sus dos últimos cotejos en Lisboa.  Una situación precisa de la premisa antes escrita fue cuando el zaguero austriaco anotó en propia puerta que le permitió el empate momentáneo al Barcelona, después de ese error, Manuel Neuer demostró su liderazgo al ir donde su compañero a darle un espaldarazo en vez de recriminarle la acción del emparejamiento en el marcador.

 

En los análisis previos a la final se habla del daño que puede causar el PSG con su ofensiva, sin embargo, no hay que olvidar lo pernicioso y letal que puede llegar a ser el ataque del Bayern Munich ante la zaga francesa.

 

Los germanos también ostentan a elementos como: Thiago Alcántara,  Philippe Coutinho, Javi Martínez, Niklas Sule, Corentin Tolisso y el propio Jerome Boateng que se pueden materializar en esos héroes inopinados que siempre serán recordados si realizan una gesta en uno de los instantes de los 90 o 120 minutos de juego. 

 

Tampoco no hay que dejar en el ostracismo a Leon Gortezka quien en el confinamiento ha aumentado su masa muscular, cuenta con buena técnica, es llegador,  prácticamente es el dueño de la media cancha del equipo que aspira a igualar al Barcelona como los únicos con dos tripletes y al Liverpool como hexacampeón de Europa .

 

Las claves del París Saint Germain

El PSG comenzó su sendero en el actual curso de la Champions League goleando al Real Madrid 3 a 0 en el Parque de los Príncipes y lo puede culminar como campeón de Europa ante el Bayern Munich, el archirrival de los merengues a nivel continental en el inmueble que es considerado como un santuario para los blancos, el Estadio da Luz del Benfica en Lisboa Portugal.

 

Lo más llamativo de los parisinos es su tridente a la ofensiva conformado por Neymar, Ángel Di María y Kylian Mbappé. Ese triunvirato es considerado el factor que impulsará al conjunto galo a coleccionar su primera orejona y así originar una sonrisa de oreja a oreja a su dueño Nasser Al-Khelaïfi.

 

Sin embargo, es un error pensar que todo el funcionamiento y victorias de los dirigidos por Thomas Tuchel recaen en su totalidad en las acciones que provienen de los pies de Neymar, Ángel Di María y Kylian Mbappé. Si bien es cierto que ellos son tres de los 10 mejores futbolistas del planeta, pero en la final los que pueden marcar las diferencias son el que completo emitido hacia ellos consecuencia de la buena labor de Keylor Navas, Marco Verrati,  Marquinho y por supuesto el planteamiento táctico o variantes desde la pizarra hechas por su entrenador, Thomas Tuchel .

 

El arquero tico será clave, porque genera seguridad en especial ante un rival que está enfocado solo en atacar, un adversario que llega a la final con 42 goles anotados en 10 juegos y que está a 3 dianas de empatar la marca del torneo que es propiedad del Barcelona en la campaña 1999-2000 en un tiempo que existían 2 rondas de grupos. Las atajadas del cancerbero centroamericano se pueden convertir en claves del triunfo del PSG, así como lo fueron alguna vez para el Real Madrid.

 

Keylor Navas aún es duda en el 11 inicial, no obstante conociendo su temple y su clase hará hasta lo imposible para ayudar a Neymar y compañía con sus guantes.

 

Por parte Marco Verratti es quien mueve como marionetista los hilos en todo el equipo de Tuchel, su ausencia se notó en el partido complejo ante el Atalanta. El futbolista surgido en el Pescara es la clave para detener la presión alta de los alemanes, que será constante y cuenta con la capacidad de anularlos, sí él manipula por más tiempo el cuero que sus rivales, algo es difícil, pero no hay que descártalo por completo  por la categoría del transalpino.

 

Marquinho se ha convertido en el Joshua Kimmich del PSG es un defensor central que también se desarrolla con buen rendimiento como mediocampista de contención. A su polivalencia le añade la capacidad para anotar goles a balón parado como lo hizo ante Atalanta y Leipzig. Esos tantos de él ante italianos y alemanes han sido las dianas claves que han impulsado a la final a un club que pusó en la palestra a futbolistas como Raí , Okocha , Ginola, Weah y Ronaldinho.

 

El PSG ha pasado problemas muy agudos ante el Real Madrid en el Bernabéu, contra el Borussia Dortmund en la ida de los octavos de final y frente a la convicción del Atalanta.

 

Para revertir eso tres escenarios fue importante Thomas Tuchel, en la capital española estaban atrás 2 a cero en el minuto 80, un marcador que era para ser más amplio por los dirigidos por Zidane, pero los galos sacaron a relucir el oficio y el colmillo que tanto se les ha demandado en el pasado, al final empataron a dos en esa ocasión.

 

Ante los campeones de la Champions en 1997, revirtieron la eliminatoria en casa. El Dortmund no contó con Reus en París. Ante los muchachos de Gasperini sin su figura Ilicic y su arquero Gollini , clasificaron a semifinales con goles en tiempo de descuento. En semifinales ante el Lepzig sin Timo Werner en sus filas, llevaron la iniciativa de inicio a fin, pero contra el Bayern Munich será distinto por qué es el equipo más en forma en estos momentos y que no refleja ninguna baja que pueda mermar su funcionamiento.

 

Se cree que Tuchel va a jugar a la contra, sin embargo, sería interesante verlo proponer un planteamiento en que lleve la iniciativa como lo hizo ante Julian Nagelsmann, tiene los futbolistas para hacerlo ante el gigante de la Bundesliga y suprimirlo de esa manera.

 

A Neymar se le presenta el partido más importante de su carrera con la oportunidad de dejar en silencio a sus detractores, pero no todo depende de él. Va ser valioso lo que lleguen a aportar Thiago Silva, Mauro Icardi, Ander Herrera, Idrissa Gueye, Juan Bernat, Leandro Paredes, Kipembe, Draxler, Thilo Kehrer, Choupo-Moting, etc. El PSG debe tratar de anotar primero para aspirar al triunfo.

 

Es tan imponente el significado de ganar una UEFA Champions League que parece que la valoración de la temporada de un equipo depende de que si ganó o no la Copa de Europa. Así  será el escrutinio de final de campaña para Bayern Munich o París Saint Germain, aunque no es el adecuado para ellos en este curso.

 

No se sabe con certeza si la Copa de Europa pernoctará por primera vez en París o desembarcará por sexta vez en Munich. Lo seguro es que la ganará un entrenador alemán por segundo año consecutivo (Flick fue Campeón del Mundo como segundo al mando en 2014) y confirmado al 100 % el noveno trébol en la historia del fútbol europeo.