Johnny Nieto – Goldepenal.com. Pasaron más de 100 días para ver nuevamente rodar el balón en la Premier League de Inglaterra y este miércoles con el juego correspondiente a la jornada 28 entre el Aston Villa y el Sheffield United se puso en marcha lo que será el tramo final de la temporada 2019-2020, que había sido detenida a principios de marzo motivado a la pandemia del Covid-19.

 

El desafío incluso era de una fecha pendiente, para ponerse al día con el resto de conjuntos que tienen los 28 compromisos en sus casillas de jugados. Y en la previa proyectaba para un cotejo de alto octanaje, tomando en cuenta que el Aston pelea por no descender y era una buena ocasión para sacar diferencia a la zona comprometida, mientras que los visitantes han sido la sensación de la campaña peleando por puestos de copas europeas.

 

Por otra parte, había que considerar el tiempo de inactividad, lo cual seguramente iba a influir para que el duelo tuviera ritmo de pretemporada. Así lo indicaba la lógica, así sucedió en la Bundesliga de Alemania, en La Liga de España y finalmente en Inglaterra.

 

El compromiso fue para el olvido, a no ser por la polémica jugada en la que el meta de los villanos, Orjan Nyland, tomó la pelota e ingresó en su totalidad al arco. Sin embargo, el gol no fue cobrado por el árbitro Michael Oliver, quien acusó que su reloj no había sonado.

 

Y en efecto, así fue. Hubo una falla en toda la tecnología habilitada para determinar los goles, el llamado Ojo de Halcón (Hawk-Eye), el cual está conformado por siete cámaras sobre la línea de gol. Según la empresa encargada de proveer este sistema, el guardameta, un defensor y el poste de la portería generaron una cortina con un punto ciego que imposibilitó detectar cuando la esférica ingresó.

 

Minutos después, Haw-Eye emitió un comunicado para corroborar el error y solicitar disculpas ante la Premier League y el cuadro afectado, Sheffield United.

 

Evidentemente errar es de humanos, pero esta situación deja una vez más de manifiesto que con la tecnología, los árbitros no están cómodos, sino acomodados. En esta ocasión se nota como el juez se deja llevar porque el dispositivo electrónico no le indicó que había gol, aun cuando él mismo y todos los presentes no pudieron evitar ver la pelota entrar.

 

Lo mismo sucede con los asistentes quienes a partir de la inclusión de la tecnología no se arriesgan a levantar la bandera para indicar una apreciación, prefieren abstenerse y que el VAR corrija.

 

Este aspecto y la falta de criterio unificado para aplicar el reglamento están generando nuevos vicios en el arbitraje del balompié que se deben atacar de manera inmediata. Mientras tanto con o sin tecnología, seguirá siendo un juzgamiento de apreciación y no de justicia.