Johnny Nieto – Goldepenal.com. El periodista, profesor y escritor de libros Edgardo Broner (@broner en Twitter) y su inventiva se pusieron de manifiesto una vez más, en esta ocasión de manera muy oportuna quizás, dentro del lapso del confinamiento que por estos tiempos azota a América y que apenas disminuye en Europa. Así presentó al mundo su cuento «Fútbol a 2 Metros: Un Superclásico En Cuarentena», una curiosa narrativa imaginaria y hasta visionaria de cómo podría jugarse al fútbol por estos días en Argentina.

 

La obra nos recrea desde los programas radiales y televisivos dedicados al balompié en el país sureño que se van quedando sin contenido, diluidos en el parón que originó la pandemia del Covid-19. Allí nace la historia, con la participación de un bibliotecario que además es un as para los números, quien esgrime al aire una pequeña idea para que jugar al fútbol sea posible a pesar de la situación sanitaria.

 

La visión es atendida por un productor televisivo y llevada a discusión en profundidad con panel e inventor incluido. Para unos era utópico lo que planteaba aquel personaje con argumentos que llegaban hasta a modificar algunas reglas del deporte-siempre dentro de la lógica-, pero para otros, representaba la forma de volver a disfrutar de la pelota rodando en el verde tapete.

 

Así llegaría todo a oídos de la dirigencia del fútbol profesional y se pondría en marcha el plan para ejecutar una propuesta única aplicada además en uno de los clásicos más llamativos del fútbol en el mundo: Boca – River.

 

El recorrido los llevará a disfrutar de una lectura muy entretenida cargada de números, reglas, personajes reales y verdaderos y todos los condicionantes para convertirlo en una forma distinta de disfrutar el fútbol.

 

Fútbol a 2 metros: Un superclásico en cuarentena

 

Hoy por fin vuelve el fútbol. Los televisores del país y de todo el continente se encenderán con la ansiedad de tanta espera y habrá algunos testigos privilegiados en las tribunas que representarán a millones. Con frases así, los medios anunciaban desde temprano que el deporte había encontrado su espacio durante la pandemia.

 

“Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando tu retorno, querido fútbol, volviste con la frente marchita, cantando así como la cigarra después de un año bajo la tierra. Todo indicaba que íbamos a tener que esperar mucho, mucho, muchísimo más, pero con algunos cambios reglamentarios menores, la pelota comenzará a rodar en el verde césped dentro de pocos minutos”, emocionaba la voz del relator. Se acercaba el partido que iba a cerrar el paréntesis impensado y era en Buenos Aires, la ciudad que también albergó la primera Copa América en 1916.

 

La salida de los equipos a la cancha comenzó más temprano de lo habitual. Los jugadores fueron apareciendo de a uno y se acomodaron en distintos sectores del campo, alejados entre sí, lo que dio tiempo a que las hinchadas corearan el nombre de cada protagonista,sin que hiciera falta un anunciador que los presentara como en el básquet. Algunos sintieron el afecto musical por primera vez. Los hinchas se ubicaron en las tribunas de atrás de los arcos, con mucho espacio entre sí, cumpliendo con todas las normas sanitarias. Pese a la comodidad ofrecida, varios eligieron pararse en los paravalanchas, cantando como si los rodeara una multitud para seguir sus compases.

 

La primera luz

 

Dos semanas antes, en Todo Fútbol ya no sabían qué inventar para llenar el espacio del programa radial de cada tarde. El viejo mecanismo de abrir las líneas para que los oyentes dijeran lo que se les ocurriera lo estaba tornando repetitivo y aburrido, por más que de vez en cuando aparecía cierto comentario interesante.

 

-Hola, me llamo José Bernardo Gauss y considero que se puede volver a jugar al fútbol en pocos días con un leve
ajuste a las reglas del juego. Nadie le prestaba mucha atención, hasta que le contestó Carmelo Lorenzo, con su emblemática voz grave.

 

-Estimado amigo, todos sabemos que los partidos han sido postergados sin fecha como lo han manifestado tanto la Fifa como la Conmebol y las distintas federaciones de los 583 países que conforman el planeta fútbol. Hay muchos oyentes en espera, por lo que le agradeceremos si redondea brevemente su propuesta, aun sabiendo que toda reanudación del deporte más popular esinviable por el momento.

 

-¡Cómo no! -respondió Gauss sin acusar el apuro-. Se trata de una modificación menor a las reglas que indique que ningún futbolista podrá estar a menos de dos metros de otro.

 

-Muy ocurrente, señor, pasemos al siguiente amigo oyente, porque el tiempo es tirano en radio, aunque el lado bueno de esta cuarentena es que podemos compartir horas con nuestra querida audiencia, ya que no se nos ocurre qué más decir…

 

-Espere un instante, Carmelo. Me gustaría que el señor explicara más esa idea de los dos metros –se atrevió el veterano comentarista Enzo Blanco, pese a la mirada agresiva del conductor.

 

–Si siempre se mantiene la distancia de 2 metros, como excede en algunos centímetros las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, no habrá posibilidades de contagio. Se jugará de otra manera y dependerá del ingenio de los estrategas y los futbolistas la forma en la que afronten este desafío nuevo, pero así podrá volver el fútbol, sí, volver a jugar a lo que más nos gusta, tan pronto como se quiera.

 

–Así no se podrá ni empezarrrr el parrrrtido, imagine el saludo inicial o lasfotos de los equipos –comentó con sorna el líder del programa. Gauss no se intimidó…

 

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