A días de cumplir 80 años, el icónico estadio de Boca Juniors sigue sin resolver el problema con el que se encontraron sus autores: obtener parte del terreno que le impidió aplicar el proyecto original.

 

Germán Carrara – Enganche.com.ar. Pasan días, semanas, meses y años. La búsqueda de soluciones para la finalización de La Bombonera es un tema tan manoseado que transformó su protagonismo con el cambio de conducción en el club. En rigor, los últimos ocho años se buscó la manera de convencer al hincha de Boca con un estadio nuevo. Se apeló a la resignación con respecto a versiones instaladas sobre el estado y la capacidad de un recinto con mística propia que no podía responder a la gran masa societaria que crece considerablemente año tras año en todas sus categorías. Se la trató de vieja, chica, extraña y endeble, aún contando con el hormigón como su material principal que cada año la afirma causándola más fuerte y compacta. Pero persiste tratando de completar su historia. Incluso llevando, paradójicamente, el nombre del primer presidente que pensó en reemplazarla con un estadio para 100.000 personas en la zona de Costanera Sur, tras su intento fallido en 1954 de comprar las dos medias manzanas linderas.

 

 

 

Lo que tuvo fecha de inauguración el 25 de mayo de 1940 se comenzó a idear en 1933 cuando el esloveno Viktor Sulcic, arquitecto y autor del diseñoel agrimensor Raúl Bes y el ingeniero José Luis Delpini, imaginaron la construcción de una Bombonera ideal proyectada de cuatro lados. Al ver que el terreno disponible, propiedad del Club Atlético Boca Juniors, no contaba con las dimensiones necesarias para albergar una cantidad de público ya requerida en la época, optaron por la única opción posible que era cortar uno de sus lados con un cierre longitudinal y una torre decorativa muy usual en aquel momento como las que levantaron y aún mantienen el Cilindro de Avellaneda, el estadio Tomás Adolfo Ducó o el estadio Centenario de Montevideo, para dejar así para generaciones futuras la terminación de la intención original.

 

 

Poco más de una década posterior a su inauguración, hubo leves contactos con diferentes generaciones de los integrantes que poseían las dos medias manzanas. El primero fue el entonces presidente xeneize Alberto Armando en 1954. En su gran mayoría, italianos ya mayores de edad pertenecientes a la segunda gran inmigración recibida por la Argentina que habían poblado esa zona de la ciudad. Fue apenas un tanteo y no llegó a seducirlos con el ofrecimiento. Más de 40 años después, con la gestión de Mauricio Macri y Pedro Pompilio, se realizó un timbreo del cual nunca se llegó a obtener el resultado concreto. Y recién se volvió a abrir el diálogo en la primera presidencia de Jorge Amor Ameal (2008-2011) para identificar aquellos integrantes dispuestos a vender, pero en ningún momento con la postura firme por parte de Boca para avanzar en la compra definitiva de los terrenos en cuestión.

 

Ochenta años después de su apertura se siguen buscando alternativas para concluir la obra. En 2017 el censo realizado a las dos medias manzanas por el Colegio Público de Martilleros, iniciativa aprobada por 14 de las 15 agrupaciones políticas reconocidas por Boca, descartó la existencia de casas usurpadas y arrojó que de 129 unidades funcionales, el 63% de los vecinos desea vender, un 22% presenta irregularidades en la documentación de los inmuebles y el 15% restante, que lo conforman 19 propiedades de las cuales siete se conoce que son de un mismo propietario, tienen la decisión tajante de no vender.

 

 

 

Más allá de estos números, el arquitecto Carlos Navarro, integrante de la comisión directiva de Boca e impulsor del proyecto “Bombonera 360º”, asegura haber cambiado esta tendencia informada por el organismo profesional inmobiliario. “Más de un 85% de los vecinos quiere vender porque quieren vivir mejor. Tenemos una gran relación y hablamos con todos. No con unos sí y con otros no. Se trabajará para que cada uno de ellos pueda vivir mejor. Hay que evaluar caso por caso y para eso habrá una comisión que se va a encargar de la gestión de la compra de las casas. Es totalmente viable y queremos comprar todas las propiedades porque la mitad se lo vamos a brindar al barrio con espacio público. La obra destinará un plazo de 3 años y la idea es aumentar la capacidad a 78.000 lugares llevándola a 80.000 con las optimizaciones que hemos realizado de diferentes sectores. Ojalá podamos iniciarlo pronto. Hoy estamos avanzando en el financiamiento de las propiedades”, le contó a Enganche. Si bien “Bombonera 360º” es el proyecto oficial para alcanzar el desenlace ideal de la planificación original, existe un plan novedoso ofrecido a las autoridades de Boca desde 2016 promovido por Fabián Fiori, empleado y socio del club, denominado “Esloveno”. Posee como principales características mantener las calles, aumentar 20.000 lugares entre 12 y 15 meses y, la utilización del espacio que hoy ocupan las propiedades frentistas de la calle Iberlucea para un paseo comercial y turístico.

 

En mayo, la Bombonera cumplirá ocho décadas. Pero sus cimientos siguen esperando extenderse. Los vecinos, el barrio, los hinchas y los admiradores de su mística repartidos en todo el mundo, siguen esperando. ¿Conoceremos a la Bombonera plasmada en sus planos originales algún día?