El arquero de Estudiantes de La Plata, parte del combinado nacional que llegó a la final de Brasil 2014, contó el detalle de la charla que tuvo meses después con el árbitro de la final ante Alemania.

 

Germán Carrara – Goldepenal.com. Para Argentina es imposible no recordar repetitivamente las imágenes de lo que fue esa tarde en Río de Janeiro. Por la rivalidad eterna con Brasil, levantar la Copa del Mundo en el Maracaná podría haberse convertido en el momento más épico en la historia futbolística del país. Las chances inmejorables desaprovechadas por Gonzalo Higuaín, Lionel Messi y Rodrigo Palacio reviven en las charlas de los bares de Buenos Aires con la ilusión de cambiar una historia que ya está escrita.

 

Pero hubo una jugada muy particular que podría haber alterado el curso del encuentro. A los once minutos del segundo tiempo, Manuel Neuer derribó en el área con un rodillazo a la altura de la mandíbula al «pipita» Higuaín y el árbitro italiano de la final Nicola Rizzoli, cobró falta en ataque. Esta situación fue consultada por Mariano Andújar en su paso por Napoli en un cruce ante Juventus, partido que fue arbitrado por el juez mundialista. «Me acerqué y le consulté por esa jugada y seguía diciendo que no fue penal. Ese día el «pipa», que fue compañero mío en Napoli, ni lo saludó» comentó el guardameta en una charla con TNT Sports.

 

Vale destacar que, públicamente, Rizzoli ya había hecho referencia a esa jugada en una entrevista concedida a la web oficial de la FIGC (Federación Italiana de Fútbol). «No fue penal, Neuer llegó primero a la pelota», y agregó: «Cuando volví a ver las imágenes me di cuenta que Higuaín tampoco le cometió falta al arquero alemán».

 

Los argentinos siguen sintiendo que el italiano cumplió brillantemente el papel de villano de la versión moderna de una película que ya habían visto en el  Olímpico de Roma en 1990. En ese entonces Codesal fue el protagonista y, aunque pasen los años, las sanciones aplicadas por la autoridades de las finales seguirán grabadas en sus retinas alimentando el dolor de no haber vuelto a levantar los 6 kilos de oro que supieron alzar Kempes y Maradona.